Tom Dumoulin da un golpe de autoridad en Oropa ante Nairo


El neerlandés, maglia rosa, ganó en la ascensión al histórico santuario y descolgó a Quintana, que queda a 2:47 en la general.
 
J.A.Ezquerro Seguir
Oropa (Italia) ACTUALIZADO: 20 mayo 2017 17:23h CEST


Del pueblo natal de Fausto Coppi a la cima de Marco Pantani. El Giro sabe cómo homenajear el imaginario cultural y a sus emblemas. Y Tom Dumoulin, maglia rosa del Giro 100, sabe también cómo marcar territorio. Su grito victorioso retumbó en todo el Piamonte. El neerlandés no sólo ganó en el Santuario de Oropa, sino que sacó 24 segundos más a Nairo Quintana.

Ahora le mete 2:47 al colombiano, segundo, y más de tres minutos (3:25) a Pinot, tercero. Nibali, el defensor del título, se encuentra ya a casi cuatro (3:40). Diferencias siderales… aunque todavía queda la durísima tercera semana de Dolomitas y Alpes. Eso sí: el líder se guarda la bala de la contrarreloj de Milán, 29,3 km llanos el último día.

Diego Rosa e Igor Antón encendieron la mecha. El vizcaíno se dejó ver en una ascensión de las que le gustan, “mítica”, en la que venció su ídolo, Pantani. Cuando debutó en el Giro, en 2005, visitó su tumba junto a Roberto Laiseka. Después de controlar y tirar con el Movistar, Nairo lo intentó a cuatro kilómetros de la meta. Un ataque seco, sin mirar atrás.

Pero Dumoulin se puso al frente del grupo de los favoritos. Respondió en primera persona, sin pedir relevo. Reguló con aparente tranquilidad y enjugó la desventaja. A falta de dos kilómetros atrapó a Quintana y únicamente le aguantaban Zakarin y Landa. A Nibali y Adam Yates les asfixió su ritmo. Pinot y Mollema se descolgaron antes.

Y en cuanto Dumoulin, Zakarin, Landa y Nairo entraron en el sector adoquinado, más tendido, la maglia rosa reventó a sus rivales. Zakarin, duro tártaro, cedió en los metros finales. A Landa le exigieron demasiado: “A pesar de que se trató de un buen test, lo mejor tocará a partir de las jornadas alpinas”. El colombiano llegó desencajado: “El líder demostró su fortaleza”.

Dumoulin, encantado de la vida, se dedicó a hacer rodillo, a comer pasta y arroz, y a recuperar fuerzas. Le costó 33 segundos más que a Pantani subir Oropa. Al Pirata le expulsaron por dopaje en 1999. “No me considero el patrón del Giro. Aunque un poco sí”. La picardía de sus palabras y la sonrisa socarrona le delatan. Con más ventaja de cara a la última semana, el neerlandés disfruta y sus enemigos sufren.

Fuente:www.as.com